martes, 19 de septiembre de 2017

Demasiado Tarde



Quizás fue tuya la culpa. Tal vez fue toda mía.
 Tuya por no haber sido  fuente para mi sed.  Mía,  por no haber sabido esperar.   Que se yo. 

 Lo cierto es que hoy navego en dos mares diferentes.   Y  no se si reír o si llorar.   A veces la vida es así;   Nos tira al suelo  una y otra vez hasta cambiarnos. 

Y hoy te miro y siento rabia.  Rabia por no haber escuchado los gritos de mi corazón.   Rabia por no haber sabido ser la persona capaz de alimentar esta alma hambrienta que día a día agonizaba  de amor  solo por ti.    Y siento rabia conmigo misma;  pero mucha rabia. Porque quizás esperaba demasiado de alguien que no tenia nada para dar.  Y esperaba que fueras el hombre aquel que pusiera punto final a mis noches de desvelo.     Que me abrazaras y me besaras aun sabiendo que  eras un ser sin  alma,  ni  pasión,  ni corazón. 

  Y yo solo quería que me miraras,  porque  si me hubieses mirado hubieras  visto las lágrimas rodar por mis mejillas.  Y te hubieras percatado de mis brazos vacíos y mi  cuerpo desnudo de tus besos.  Pero no me miraste.  No viste aquel dolor,  aquella tristeza que en mi angustia siempre  acompañaba  con un poco de alcohol.   No me viste sufrir.   No te percataste de mis ojos enrojecidos y cansados de buscarte.    Y no fuiste la miel que endulzara mi amarga existencia.  

Ohhh,    Al fin me miraste.   Ya es demasiado tarde....

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